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Fernando Valenzuela dejó huella en Los Angeles en 1981

Fernando Valenzuela
LOS ANGELES - Hace 14 años que "El Toro" se retiró como lanzador de Grandes Ligas, pero en esta ciudad enorme y compleja, le leyenda está intacta. Fernando Valenzuela es bien querido aquí.


Treinta años después de la "Fernandomía", el mexicano dice que aún se siente como un sueño. Ahora, con 50 años, Valenzuela es recordado por sus hazañas de 1981, cuando maravilló a todos con sus pitcheos en una temporada en que hubo un paro laboral del 12 de junio al 11 de agosto.

¿Cómo fue posible? ¿Cómo pudo hacer eso este muchacho con algunas libras de más, un movimiento poco ortodoxo en el montículo y una recta que apenas llegaba a las 90 millas por hora?

Fue magia, pura magia cuando Valenzuela, a sus 20 años de edad, llegó a la rotación de los Dodgers aquella campaña.

Cuando el veterano Jerry Reuss se lesionó la pantorrilla, Valenzuela recibió la bola del manager Tommy Lasorda para el Día Inaugural, el 9 de abril. Con apenas 17.2 entradas de experiencia en Grandes Ligas, en septiembre del año anterior, Fernando sacó los 27 outs del juego, blanqueando a los Astros al permitir sólo cinco hits. Fue el inicio de un increíble período de excelencia de parte de Valenzuela.

"En 1981, yo ni siquiera estaba incluido en los planes", dijo Valenzuela acerca de su apertura en aquel Dia Inaugural. "Creo que estaba programado para lanzar el tercer juego. Tommy se me acercó y preguntó en español si podía tirar en el Día Inaugural. Le dije, 'Eso es lo que estaba buscando.'

"Creo que ese Día Inaugural de 1981 fue uno de los partidos más importantes de mi carrera, porque ganamos 2-0, fue un juego completo y blanqueada. Creo que pasaron muchas cosas buenas debido a ese juego y me dio la oportunidad de seguir en la rotación."

Valenzuela lanzó ocho juegos completos en forma consecutiva, ganado cada uno de ellos. Cinco fueron en la ruta. En ese lapso, permitió cuatro carreras limpias en un total de 72.0 innings, efectividad de .050. Ponchó a 74 y dio sólo 19 bases por bolas.

Mientras, Valenzuela se convertía en la sensación de los medios de comunicación.

Luego la huelga le puso un alto a todo.

Al reanudarse la temporada, se amplió el sistema playoffs para ese año, con ganadores de cada división tanto para la primera mitad de la campaña como la segunda.

Los Dodgers vencieron en series del máximo de cinco juegos a los Astros y luego a los Expos de Montreal para llegar a la Serie Mundial. Una vez más, Los Angeles se mediría a los Yankees, que habían derrotado a los Dodges en los Clásicos de Otoño de 1977 y 1978.

Nueva York se llevó los primeros dos encuentros en el Bronx, pero las cosas cambiarían en California. Valenzuela, luego de un difícil inicio del Juego 3 en el Dodger Stadium, supo recuperarse y ganó el partido para para darle nueva vida a su equipo en la serie.

Los Dodgers ganarían los siguientes tres encuentros para coronarse campeones.

Valenzuela lanzó en los Juegos 5 de ambas series de playoff vs. Houston y Montreal, permitiendo un total de 11 limpias en 40.2 innings de postemporada.

Lanzó bien en el frío de Canadá vs.los Expos, partido en que Rick Monday dio jonrón ganador en el noveno episodio.

Luego el gran logro: Aguantar para ganar el Juego 3 de la Serie Mundial. En dicho partido Valenzuela no tenía su mejor material. Tenía ventaja de 3-0 gracias a un cuadrangular de Ron Cey en el primer inning, pero el mexicano permitió dos vueltas tanto en la segunda entrada como la tercera. En el cierre del tercer inning, el actual manager de los Angelinos, Mike Scioscia, bateó de emergente por el cátcher Steve Yeager y recibió el resto de los envíos de Fernando en el partido. Valenzuela lanzaría toda la ruta, terminando el juego con seis ceros consecutivos.

Esa victoria por 5-4 lo cambió todo en la serie. Al llevarse el Juego 6 en el Yankee Stadium, los Dodgers se vengaron de sus derrotas ante los Mulos en 1977 y 1978.

"Si Fernando no hubiera hecho lo que hizo en Montreal", dijo el manager de los Rojos e integrante de aquella edición de los Dodgers, Dusty Baker, "no hubiésemos estado jugando contra los Yankees. Pero esa actuación en la Serie Mundial...ésa tiene que ser la mejor.

"Es que no concedía nada...no nos dejaba perder."

Mientras los Dodgers celebraban su primer título de Serie Mundial en 16 años, a Valenzuela le faltaban cuatro días para cumplir los 21 años de edad.

"Es que traía algo bueno Fernando desde el primer día", dijo Baker. "Sabía que era bueno-y lo demostró."

Después de aproximadamente un mes, el Herald Examiner de Los Angeles puso una encuesta en que les pedía a los fanáticos que eligieran un apodo para Valenzuela. El ganador, por mucho, fue "El Toro".

Valenzuela sigue vigente en Los Angeles, presente en las transmisiones en español de los Dodgers junto al narrador ecuatoriano Jaime Jarrín, integrante del Salón de la Fama de Cooperstown.

En 1980, cuando los Dodgers necesitaba ganarle a Houston para llegar a los playoffs, muchos opinaron que Valenzuela sería la mejor opción, ya que había lanzado muy bien como relevista en su primera experiencia en Grandes Ligas. Lasorda se fue con Dave Goltz y perdió Los Angeles.

Cuatro meses después, en Vero Beach, Florida, la gerencia de los Dodgers le pidió a este reportero que ayudara a Valenzuela con su inglés en los entrenamientos de primavera. Yo sabía suficiente español para que Fernando se sintiera cómodo, y nos pasamos muchas tardes paseando por Dodgertown.

Valenzuela decidió abandonar esas "clases" de inglés, pensando que le iría mejor con un intérprete. Fue una decisión acertada. Jarrín aceptó la responsabilidad y ayudó a Valenzuela a manejar la avalancha de medios que cubrían la "Fernandomanía" que, por supuesto, se extendía a México y a América Latina en general.

"A sus 20 años", dijo Scioscia, "Fernando fue puesto en un gran pedestal. Se requiere de una persona especial para manejar eso, pero no hay nadie más especial que Fernando. Mantuvo el enfoque en jugar béisbol. Nunca se dejó distraer por la fama ni lo que venía con eso."

Scioscia fue el receptor para 211.0 de los 233.0 innings que lanzó Valenzuela en 1981. Fernando ganó el premio al Novato del Año de la Liga Nacional y también el Cy Young. Terminó quinto en las votaciones para Jugador Más Valioso.

"Como cátcher, siempre te enorgulleces de la actuación de tu pitcher", dijo Scioscia. "Mientras él empezaba a tener éxito, eso me dio confianza. 'Hey, puedo jugar en Grandes Ligas.'"

En los siguientes seis años, con Scioscia como su cátcher principal, Fernando promediaría una increíble cantidad de 266.0 entradas lanzadas por temporada. En su carrera de 17 años en Grandes Ligas, sería convocado a seis Juegos de Estrellas y vestiría cinco uniformes más en la Gran Carpa.

Pero nada podía compararse con aquel 1981. El sonorense dejó una huella en la segunda ciudad más grande de Estados Unidos.

Fernando, como el juego que jugó, era simple y llanamente irrestistible.

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