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Carlos Zambrano puede revivir su carrera con los Marlins


Carlos Zambrano

Un día durante la temporada del 2007, dos horas antes de que el venezolano Carlos Zambrano subiera a la loma en el Minute Maid Park de los Astros, por el clubhouse del equipo local recorría un breve informe como los que hacen los escuchas.

"Observa el radar temprano en el partido", dijo un jugador de Houston. "Si llega a las 95 millas por hora, es prácticamente imbateable".
No era solo la recta a 95 millas por hora que hacía indescifrable a Zambrano.
"Lo que tira se asemeja más a un sinker", dijo otro pelotero de los Astros. "Cuando un pitcher tira tan duro con ese tipo de movimiento, es muy difícil batearle".
Ese es el Carlos Zambrano que los Marlins de Miami esperan ver. Ese Carlos Zambrano es quien hace lógico este movimiento.
Zambrano tiene apenas 30 años de edad y es muy posible que tenga años productivos por delante. Si se comporta y logra mantener la compostura, podría ser parte de algo muy especial en el sur de la Florida.
Zambrano tiene la oportunidad de ser parte de un grupo de jugadores - el dominicano José Reyes, Heath Bell, Mark Buehrle - que podrían reinventar una franquicia. Si no tiene éxito en esta situación, quizás nunca la tendrá. Su amistad con el nuevo manager de los Marlins, el también venezolano Ozzie Guillén, deberá ser de mucha ayuda.
En lugar de ser el as - el lanzador que tiene que acabar con las malas rachas y poner el ejemplo - Zambrano será un abridor más. Josh Johnson es lanzador principal en Miami, seguido por Buehrle. Lo único que se le pedirá a Zambrano es que agarre la bola y lance como lo hizo en sus primeras temporadas en Chicago.
Si Zambrano se pone a analizar la forma en que la transacción está estructurada, será una alerta severa. Los Cachorros estaban tan ansiosos por deshacerse de él que aceptaron pagar $15.5 millones de su salario de $18 millones en el 2012 con tal de cambiarlo.
Los Marlins dirán todo lo correcto acerca de encaminar a Zambrano y afirmarán que aún es capaz de grandes logros. Pero en realidad, el riesgo que el conjunto está tomando es muy pequeño.
A pesar del dinero que de todos modos tendrán que desembolsar, cambiar a Zambrano es un movimiento lógico para los Cachorros. El nuevo presidente de operaciones de béisbol del club, Theo Epstein, está intentado crear una nueva cultura y no estaba dispuesto a soportar más de las rabietas de Zambrano. Epstein consideró que los problemas que traía éste no valían la pena y que el serpentinero podría convertirse en una distracción demasiado grande para el club. Al cambiar Zambrano, deja en claro que de ahora en adelante en los Cachorros no se va a tolerar mal comportamiento.
No hace mucho, Zambrano era uno de los mejores lanzadores en la Liga Nacional. Los recuerdos de aquel lanzador se han desvanecido debido a su desempeño en años recientes. No es sólo que ha lanzado mal, que su efectividad ha empeorado y que su número de ponches ha disminuido.
El comportamiento de Zambrano ha distanciado a sus compañeros y managers, etc. Llegó hasta los puños con un compañero, Michael Barrett, en el 2007 y se peleó también con Derrek Lee en el 2010. El año pasado, hubo un día en el que vació su armario y dijo que se iba a retirar.
Zambrano se ha deteriorado tanto en años recientes que a veces es difícil recordar el pitcher que un día fue. Era corpulento, tiraba duro, no tenía miedo lanzarles pegado a los bateadores y los incomodaba.
En sus primeras siete campañas de Grandes Ligas, Zambrano tuvo marca de 82-55, fue convocado al Juego de Estrellas tres veces y promedió 170 innings de labor. A los bateadores les daba pavor presentarse a trabajar en los días que le tocaba pitchear a Zambrano. Su material era deslumbrante, pero había algo más. Aunque les hizo la vida imposible a los Cachorros, su mal genio le daba un elemento de incertidumbre.
Algunas personales considerarán que el contrato de cinco años y $91.5 millones que firmó en el 2008 fue el momento decisivo de la carrera de Zambrano. Pero en cuatro campañas desde entonces, tiene 43-26 y su efectividad de 3.96 y promedio de 158 episodios ese tramo no es muy diferente a sus números en sus años anteriores en Grandes Ligas (EFE de 3.41, promedio de 170 innings). Su efectividad la temporada pasada fue de 4.82, la marca más alta de su carrera, pero en la campaña anterior ésta fue de 3.33.
Cualquiera diría que Zambrano lleva toda una vida en Grandes Ligas. Tenía apenas 20 años cuando hizo su debut de Grandes Ligas en el 2001.
Si les pregunto qué les viene a la mente cuando piensan en Zambrano, probablemente no es el sinker de 95 millas por hora que rompió bates y lo hizo brevemente un pitcher élite del Viejo Circuito. De seguro es uno de sus arrebatos.
Zambrano no era el primer lanzador en la lista de los Marlins. Después de que buscaron hasta debajo de las piedras para encontrar pitcheo abridor, aceptaron adquirir a Zambrano a cambio de Chris Volstad y dinero en efectivo.
En una situación ideal, los Marlins hubiesen preferido convencer al boricua Javier Vázquez de que saliera del retiro o firmar a C.J. Wilson. Ahora les toca esperar que a Zambrano le quede algo en el tanque y que un cambio de ambiente le permita revivir su carrera.
A lo mínimo, Zambrano hará aun más interesantes a los Marlins. Los Filis seguirán siendo los favoritos para ganar el Este de la L.N. y los Bravos también lucen sólidos, pero los Nacionales y Marlins parecen estar en posición de dar guerra.
No todo el mundo tiene la oportunidad de empezar de cero y triunfar. Eso es lo que los Marlins pretenden darle a Zambrano y aguardan la esperanza de que éste lo aproveche al máximo.

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