La lucha contra la delincuencia callejera y el sicariato,
necesita mentes frías. Las acciones contra los violadores de la ley deben ser de
puño de hierro, discursos realistas, y declaraciones de prensa que vayan de
acuerdo con los hechos.
Pero la cabeza siempre debe estar bien fría, si es
posible en el congelador de una nevera.
Lanzar a un segmento de los guardias a la lucha contra la
delincuencia es una acción desacertada.
Eas funciones tienen que ser realizadas por la Policía y
sus organismos investigativos.
Los militares no están preparados para lidiar con civiles
en tiempo de paz. Su respuesta, necesariamente, tiene que ser el uso de las
armas.
Si se destinan los militares a la lucha contra la
delincuencia, es que el crimen ya sobrepasó la capacidad de accionar de la
Policía.
Es un paso a ciegas; a los militares hay que preservarlos
para la defensa de la Patria, de la frontera, y para cuando las acciones
desbordadas sean incontrolables.
Las patrullas mixtas de militares y policías, son un
contrasentido.
Si se utiliza el refuerzo, es para pensar que ya el
crimen tiene patente de corso, y no puede ser controlado por nadie.
Creo que todavía la Policía puede hacer frente al delito,
y vencer a los mafiosos callejeros.
Pero para ello hay que optimizar los recursos, darle al
pueblo confianza en sus uniformados, y que éstos trabajen de acuerdo con las
necesidades del país.
Los constantes atracos y actos de corrupción cometidos
por agentes de la Policía, hace que el pueblo
pierda confianza en esa institución.
Lo he dicho en varias oportunidades, la mayoría de los
agentes y oficiales de Policía son serios y cumplen cn su deber, pero tienen
que amputar a los miembros carcomidos.
Antes de que surjan problemas de adaptabilidad, es bueno
saber que el entrenamiento de los militares es distinto al de los Policías.
El militar no está entrenando para agarrar presos, ni
para concertar. La línea militar es de hacer respetar la ley a como de lugar.
Para eso es entrenado un militar.
Es equivocar los roles cuando se le pone en la calle a
detener a un carterista, a uno que acaba de matar a otro.
Individualmente, hay soldados que pueden pasar a la Policía y a la Dirección Generl de Control
de Drogas. Sin embargo, no puede ser una acción colectiva.
Si el temor surge en estos momentos entre las
autoridades, se habrá perdido la lucha contra el crimen.


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