24.5.09

Como ve un fotografo español a los dominicanos...de El mundo, España











Juan Manuel Díaz Burgos no se conforma con los bellos paisajes que abundan en Latinoamérica y el Caribe. Nada de eso. Sabe que lo interesante es la gente. Su manera de vivir, cómo se visten, cómo asumen el día a día. Y por eso el espectador puede imaginar al fotógrafo bajo el sol, con su cámara entre manos, buscando lo que es cotidiano en cada calle de Cuba o de República Dominicana. Las manifestaciones de cariño, la necesidad de cercanía física que suelen ser imperiosas al otro lado del Atlántico, quedan reflejadas en su exposión 'El deseo', que se exhibe hasta el 3 de junio en el Centro de Imagen EFTI, en Madrid. Por Miranda Torna
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Sobre la muestra, el especialista Alejandro Castellote destaca en el catálogo: "La colección de fotografías que Juan Manuel Díaz Burgos presenta se expande desde lo anecdótico hasta el documento social y se desgaja, casi literalmente, de otros proyectos como 'Raíz de Sueños' (1992-1995) -realizado en República Dominicana-, o 'La Habana, visión interior' (1997-2002); podría decirse que se han rescatado imágenes de temática común —la seducción y el deseocazador de momentos".
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Es que las instantáneas, en blanco y negro, no tienen nada que ver con las fotos tomadas por los turistas. Díaz Burgos intenta captar un momento. Detrás de la lente, la vida. El día a día de quienes se sientan en el malecón habanero a tomar el sol, besarse o contarse sus secretos; cómplices del artista, sin siquiera saberlo. Quienes han vivido estos sitios, sonríen ante el impacto de lo conocido; quienes no los han visto nunca, tienen la oportunidad de descubrirlos.
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El autor tampoco se regodea en los estereotipos del 'latin lover'. No hay excesos en sus fotografías. Todo encaja perfectamente. El ornamento de edificios y calles roídas por el tiempo y quienes habitan la ciudad. Gente alegre o cansada, gente que no estamos seguros de que realmente se desee. Pero no es necesario especular, no hay pistas de lo que sucede, es sólo un momento, la ciudad, la gente, el tiempo; las historias, definitivamente, nos las tenemos que inventar nosotros.

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