28.12.10

Pitcheo, trabajo en equipo guiaron a Gigantes al título en 2010

SAN FRANCISCO - Este fue el año que los Gigantes, en este caso de San Francisco, esperaron por mucho tiempo.Ya habían ganado cinco juegos de Serie Mundial mientras jugaban en Nueva York, ciudad que dejaron para mudarse a San Francisco antes de la temporada de 1958. Era desde 1954 que los Gigantes habían ganado su último Clásico de Otoño.Pero los Gigantes terminaron con su sequía de manera dramática, amarrando el Oeste de la Liga Nacional en el último día de la temporada regular -antes de ganar 11 de 15 juegos en la postemporada que finalizó con el título de la Serie Mundial en apenas cinco partidos sobre los Rangers de Texas.

Los Gigantes ganaron su primera Serie Mundial para San Francisco detrás de una clásica combinación: Pitcheo y defensa. Una franquicia reconocida por contar con grandes cañoneros (usted seguramente ha escuchado acerca de Barry Bonds, Willie Mays, Willie McCovey y Mel Ott) lideró las Mayores en promedio de efectividad (3.36) por apenas la segunda ocasión desde que se mudaron al Oeste. Los Gigantes también registraron un porcentaje de fildeo de .988, el mejor de la historia en San Francisco.

Los Gigantes carecieron de un bateador capaz de conectar 30 jonrones y producir 100 carreras, y ocuparon la novena posición en la Liga Nacional en carreras anotadas. Aun así, sus bates se las arreglaron para complementar su pitcheo. El recién llegado Aubrey Huff bateó para .290 y lideró al club con 26 bambinazos y 86 remolques, uniéndose a varios de sus compañeros que compartieron extraoficialmente el título de Jugador Más Valioso como el dominicano Juan Uribe, Buster Posey, el boricua Andrés Torres y Pat Burrell.

San Francisco, que pasó apenas 37 días en la cima de su división, pareció quedar fuera de contienda al caer hasta 7 1/2 juegos detrás de San Diego el 4 de julio. Desde esa fecha, los Gigantes registraron marca de 51-30 y supieron aprovechar una racha de diez derrotas seguidas de los Padres del 26 de agosto al 5 de septiembre para ponerle fin a una sequía de seis años sin llegar a la postemporada.

5. Un héroe diferente cada vez...

Varios peloteros de los Gigantes dieron la cara por el equipo en ocasiones diferentes. Aaron Rowand y el venezolano Pablo Sandoval arrancaron encendidos con el bate. Julio, cuando los Gigantes registraron récord de 20-8, le perteneció a Huff, Torres y Posey, cuyo porcentaje de embasarse más slugging combinado fue de 1.027 o más alto. Freddy Sánchez tomó la batuta en la caja de bateo en la recta final de la campaña, bateando para .330 a partir del 23 de agosto. Burrell y Uribe dieron batazos clave durante todo el año, combinándose para dar 18 jonrones ya sea para empatar el juego o darle la ventaja a los Gigantes.

4. Juventud y talento

Posey convenció tanto que los Gigantes se atrevieron a cambiar al receptor boricua Bengie Molina, quien había guiado a su staff de pitcheo por 3 1/2 temporadas, a Texas. Seguro, Posey lució a la ofensiva, particularmente cuando hilvanó 21 juegos dando de hit en julio. Pero su habilidad para adaptarse bien y rápido al staff de pitcheo lo convirtió en un jugador especial. Entre los pitchers con los que Posey colaboró estuvo Madison Bumgarner, el zurdo de 21 años quien mostró el temple de un lanzador veterano. Bumgarner tuvo una efectividad de 1.13 en cinco salidas en septiembre antes de terminar con foja de 2-0 y un PCLA de 2.18 en cuatro apariciones en postemporada.

3. El estilo de jugar de los Gigantes: ¡Tortura!

Este se convirtió en el slogan extraoficial de los Gigantes, impuesto por el locutor del equipo Duane Kuiper y reforzado frecuentemente por los triunfos dramáticos del equipo de la Bahía. San Francisco tuvo 115 juegos de temporada regular que se decidieron por tres o menos carreras -la mayor cantidad en Grandes Ligas. Los Gigantes finalizaron con marca de 63-52 en esos partidos. Esa tendencia se alargó hasta la postemporada, cuando se vieron involucrados en 11 juegos de ese tipo y ganaron ocho. San Francisco vino de atrás para ganar en 37 partidos, quinta mayor marca en la Liga Nacional.

2. Todo comienza desde arriba

Las adquisiciones del gerente general Brian Sabean durante la temporada fueron esenciales para el éxito del equipo. Todo comenzó con la contratación de Burrell, quien conectó 18 cuadrangulares en 289 turnos al bate. Los derechos Chris Ray, el dominicano Ramón Ramírez y el zurdo boricua Javier López levantaron el bullpen. El infielder Mike Fontenot y el jardinero derecho dominicano José Guillén ayudaron en la recta final de la temporada. Y las hazañas de Cody Ross, particularmente en la postemporada, serán recordadas por mucho tiempo. El manager Bruce Bochy utilizó 126 lineups diferentes, lo cual mantuvo involucrados a la mayoría de sus peloteros, mejorando sus habilidades y ayudándolos a contribuir cuando se les daba la oportunidad.

1. Pitcheo, la clave para triunfar

Los Gigantes sacaron la casta en los momentos de más apremio. Limitaron a sus oponentes a tres carreras o menos en 18 juegos consecutivos del 5 al 24 de septiembre. El surgimiento de Bumgarner y el zurdo boricua Jonathan Sánchez solidificaron a la rotación. Brian Wilson lideró las Grandes Ligas con 48 rescates. Los lanzadores de los Gigantes registraron una efectividad de 2.45 en la postemporada. Sus abridores brillaron -- Tim Lincecum tuvo marca de 4-1 con un PCLA de 2.43 y Matt Cain cedió solamente una carrera sucia en 21 1/3 innings - mientras que Wilson siguió mandando en la novena entrada al convertir seis salvamentos en siete oportunidades.

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