El crimen organizado y la violencia callejera, necesita que cada día exista un ministerio público y una policía mejor organizada y con los conocimientos técnicos que se necesitan para aplicar la ciencia de la investigación.
Pero también debe haber en cada representante judicial o policía, sin importar cargo o rango, una coraza moral para hacer frente a las tentaciones de caer en actos de corrupción, y amparándose en el cargo, comenzar a ser un aliado del crimen, antes que un persecutor.
La policía y la Justicia deben jugar un papel mancomunado. La policía es un auxiliar de la justicia, pero es la punta de lanza para in-situ proceder a prevenir el delito y detener a los delincuentes.
Somos partidarios de la creación de una policía técnica judicial, pero sin desmantelamiento de la Policía Nacional. La Policía técnica debe ser para investigar los delitos y prevenirlo, y la Policía para ser un auxiliar de la justicia.
Con respeto de la ley y funciones claramente marcadas, la Policía Técnica Judicial y la Policía Nacional pueden existir y hacer un buen trabajo. Coordinación y respeto es lo que se necesita.
Ahora un dardo al final. La policía necesita de urgencia la creación de la Policía Interna, pero no manejada por un personal amenazado por los rangos superiores, sino que puede ser un ente independiente, integrado por profesionales de la conducta, a todos los niveles.
No se olvide que la función de esa policía es investigar a los uniformados que han participado en crímenes, o de los que supuestamente han cometido actos de corrupción.
Creemos en el mantenimiento de la policía y la creación de una Policía Técnica Judicial, pero sobre todo que se respete el imperio de la ley y el derecho a la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario