Infiltrado en la rodilla, con problemas en el tobillo izquierdo desde el primer set y ante un Juan Martín del Potro durísimo. Rafa Nadal logró su pase a los cuartos de final (7-6(6), 3-6, 7-6(4) y 6-4) después de un complicado encuentro en el que el argentino le llevó hasta el límite. Ahora, Mardy Fish, verdugo de Tomas Berdych, precisamente finalista de la pasada edición ante el balear, será su rival el miércoles.
Tres horas y 52 minutos de sufrimiento extremo, más una semifinal que un partido de octavos. Igualdad máxima planteada a raquetazo limpio desde el fondo de pista, alterada únicamente en el primer parcial con un punto de set, al resto, con 5-4. Un alto en el camino antes de llegar a la muerte súbita, punto de inflexión, susto generalizado. "Me duele", palabras del número 1 al fisioterapeuta reveladas por un micrófono de la BBC. El manacorense se lesionó ya en su punto de set y aún restaba todo el partido por delante. "No sé cuál es el problema, parece estar en el hueso", señaló tras su victoria.
Con Mardy Fish en el primer plano y un hipotético cruce de semifinales ante la gran esperanza local, Andy Murray, el español reconoció que sintió "algo muy raro en el pie", sobre todo porque se trata "de una zona muy inusual". En cualquier caso, con su novia Xisca Perelló angustiada en la grada, hubo solución. "Cambié la posición del pie en el vendaje, la distribución del peso al pegarle con potencia a la pelota y eso ayudó". Y tanto. Con un 0-3 adverso en el marcador del 'tie-break', Nadal ofreció lo mejor de su repertorio, incluyendo golpes en la red. Remontó hasta el 4-3, salvó un punto de set con el 5-6 y terminó por llevarse el primer parcial.
Un ejercicio de furia, de coraje que no esconde un problema de fondo más serio. "Pensé que iba a tener que abandonar", reconoció, aunque ahora se plantea llegar al fondo de la cuestión: "Tengo que ver con el médico de aquí qué pasó, me haré los estudios que sean necesarios, porque algo no está bien". Problemas físicos que pueden pasar factura ante Fish o más allá, pero tolerables ante Del Potro. Y eso que el argentino aprovechó un par de despistes para romper el servicio en el octavo juego y empatar el choque (6-3), robando al balear su primer set del torneo.
Del Potro, en la cadera
Ligeras alteraciones mientras uno y otro regalaban un tenis de quilates, enrocados ambos en el fondo de la pista, mucho más plano 'Delpo', con ángulos imposibles Rafa. Igualdad extrema hasta el 2-2 de la tercera manga, cuando uno de los contrapies terminó con el de Tandil por el suelo después de clavar su pierna en el suelo al intentar frenar. Mano a la cadera, gesto de dolor, cojeo aparente. Al vestuario, otra vez con miedo a una lesión, a que Del Potro volviera a tener problemas en una articulación que ya le obligó a la retirada en Madrid y a una operación quirúrgica tiempo atrás.
Pero Del Potro también es luchador de pura raza, la que demostró al volver a la cancha, trotando inseguro, jugando al 200%, intratable con su servicio, llevando otra vez el choque a la muerte súbita en el tercer parcial y repitiendo el guión del primero, pues Nadal se impuso de nuevo aunque con mayor contundencia (7-4). Un golpe de efecto al encuentro que llevó al punto de inflexión definitivo al romper el servicio y colocarse con 4-2 en el marcador.
Casi cuatro horas de partido, de sufrimiento, para doblegar a Del Potro. Casi cuatro horas para acceder a cuartos de final y mantener el sueño de lograr un tercera victoria en el All England. Casi cuatro horas que pueden suponer un primer paso al éxito o a una preocupante lesión.
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