
La carencia de don de mando, y la lucha interna, es la causa fundamental de los problemas que entorpecen los trabajos de la Junta Central Electoral.
La renuncia del encargado del departamento de Informática,
no es un hecho aislado o celos
profesionales, sino que toca directamente a la composición del organismo.
El presidente de la Junta y por lo menos uno de los jueces están
enfrentados por el control de la institución, y el primer capítulo visible es el
referente a la informática.
Debe haber armonía entre los jueces electorales para
afrontar los problemas, y discutirlos en plenario, para luego tomar decisiones.
Medidas aprobadas en forma unilateral, faltando al
consenso, a todas luces pueden crear mayores problemas e inconvenientes, por lo
que la mesura se debe imponer.
Hacemos un llamado a los miembros de la Junta Central
Electoral para que retomen el camino del diálogo, y busquen soluciones
consensuadas a los problemas.
El departamento de Informática es un eje vital en la
preparación de las venideras elecciones generales, por lo que debe quedar todo
bien claro en lo referente a ese organismo.
Desde la pasada administración de la JCE hay problemas
entre los jueces, y ahora resalta que sea entre dos que sobrevivieron, y están
en la presente etapa, que se presenten
los choques.
El problema no es de satisfacer egos, sino de hacer
confiable todo el proceso de preparación de las venideras elecciones generales.
La JCE fue hecha a imagen de los partidos políticos,
poniendo en su seno a representantes de cada una de las organizaciones
mayoritarias.
Ya de por si es un organismo castrado, cuando sus
miembros representan a banderías políticas, aunque señalan que son
independientes, y siguen la línea institucional.
Hay que tener un poco más de independencia para ser juez
electoral, aunque creemos que en el organismo hay profesionales serios y dignos
que realizarán su trabajo de acuerdo con las circunstancias.
No son ellos responsables de que se escogiera a
representantes de partidos políticos como miembros del tribunal de elecciones;
son parte del sistema de distribución, y lo que se le puede pedir es la mayor
objetividad posible.
El pueblo tiene confianza en la JCE y sus miembros, pero
es necesario que se fortalezca esa adhesión cada día, con actuaciones de
mayor responsabilidad, y que vayan de
acuerdo a las necesidades generales de la población.
Lo importante es que se garantice la celebración de unas
elecciones libres y democráticas, donde
todo el pueblo tenga derecho a voz y voto.
Esa es la misión de los miembros de la JCE, lo demás son
tonterías que se pueden solucionar sobre la marcha.

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