La paz en el mundo es una mera ilusión. Químera perdida
de idealistas que desean que los hombres dejen de matarse.
No puede haber paz, mientras la principal fuerza
económica de la humanidad sea la industria de las armas.
Las guerras son necesarias para que las grandes potencias
puedan mantener la industria de la muerte y la sangre.
Los señores de la guerra alientan y propician los
confictos. Muchas de las guerras han sido ejecutadas por los planificadores militares
que ven necesario ampliar su mercado de exterminio.
Los conflictos se pueden descifrar como usted guste, pero
detrás, más que religión, hay intereses económicos.
Prueba al canto son las guerras de Afganistán, Irak y
Libia.
Detrás de cada uno
de esos conflictos se encuentra la más poderosa maquinaria económica del mundo.
No se extingue una guerra, hasta que no haya visto otro conflicto que le
sustituya,
La Organización de las Naciones Unidas está de rodillas.
Es una institución que luce hipertrofiada y una simple marioneta de las grandes
potencias.
La ONU hoy sirve unilateralmente a los intereses de los
Estados Unidos, aunque por el derecho al veto de los grandes, trata de partir
el pastel, cuando se puede.
Muchas de las intervenciones militares de los últimos
años han sido apoyadas por la ONU, o presta su nombre para dar legalidad a la
acción de fuerza.
De ahí la pérdida de prestigio internacional de la ONU,
que ya no se ve como un organismo representativo de la paz.
En Africa, con el hambre, la muerte y el abandono en cada
metro de tierra, los mercaderes de la guerra hacen sus grandes negocios.
En la mayoría de los países africanos hay interminables
guerras civiles, que son propiciadas por los señoes de la guerra.
Estos mercaderes de la muerte venden millones de pesos en
armas, a guerrilleros que caminan descazos o en chancletas, y luego tratan de
hacer labor humanitaria, para la seguridad de los refugiados.
Es imposible lograr la paz en la mayor parte del mundo,
si son las naciones poderosas, las grandes potencias, las que implementan estas
actividades para ampliar sus negocios.
El mundo de hoy necesita paz, pero para ello hace falta
una nueva alternativa mundial.
Hay que superar las etapas de confrontaciones, donde sólo
se beneficin las grandes potencias y a las naciones pobres se les dejan los
muertos y los huerfanos.
En el mundo, pese
al baño de sangre que hoy se da, surgirá paz y la concertación entre los
seres humanos.
Que no se pierdan las esperanzas.
