Las encuestas constituyen un mecanismo confiable e
idóneo, para tener una noción de cómo va el devenir político y social en un
momento dado.
Las encuestas hay que verlas como la visión del momento en
que se llevó a cabo el muestreo. Es un reflejo de ese instante, y que no se
puede extrapolar a un año después.
.
Es un instrumento de trabajo que sirve para medir
preferencias en un instante preciso, y entonces aplicar las medidas que se consideren
de rigor.
Las encuestas son totalmente confiables, tal y como lo
puede ser cualquier instrumento que sirva para simplificar las opiniones de
personas.
Las encuestas se enturbian y se convierten en papeles
para la basura, cuando los datos son manipulados para sacar números a favor
de una persona o institución
determinada.
La encuesta pierde credibilidad cuando el coordinador
recibe dinero para que oculte datos reales, o los falsee, o haga un muestreo de
laboratorio sin ir al campo.
En las campañas electorales, surgen firmas de encuestas
al servicio del mejor postor. Venden sus números de acuerdo a las apetencias
del que paga.
El descrédito de las encuesta no viene sólo de su
metodologia de trabajo, si no de la falta de ética y perfidia de la compañía
que la realiza.
Para tener confianza en una encuesta, hay que ver primero
el grado de objetividad y responsbailidad profesionalde como trabajan los ejecutivos de esa compañía.
El pueblo ha ido perdiendo fe en las escuetas, que se han
convertido en instrumento de propaganda de acuerdo a como favorezcan o rechacen
a un candidato determinado.
En este movimiento surge
la percepción, que es cuando a simple ojo de pueblo un candidato puede
tener simpatías o rechazo.
La percepción es un encuesta que casi no se equivoca,
pero también puede ser manipulada.
Si un candidato prepara a mil seguidores y los lanza a la
calle, en un día copará todas las guaguas y servicios de carros, con un
simpatizante que irá destacando sus cualidades.
Eso daría la impresión de que es un candidato imperdible,
porque a cada paso encuentra un
defensor. Se trata de un timo publicitario, que presenta una percepción de
espejismo.
Estamos iniciando la guerrra de las encuestas, donde pocas
compañías trabajan con seriedad, y la mayoría tiene ejecutivos que salen en
busca del mejor comprador.
La única forma de comprobar los aciertos o desaciertos de
las encuestas, es esperar al 20 de mayo del próximo año.
Allí hablará el pueblo, el que nunca se equivoca, el que
escoge, para bien o para mal, al hombre o la mujer que considera que en ese día
es el más idoneo para ocupar la Presidencia de la Repúbica.
Nunca el pueblo se equivoca, porque es us coyuntura, su
momento, su instante de poder escoger o rechazar.
Vea las encuestas, pero a la mayoría no le tenga
confianza.
Manuel Hernández Villeta es
periodista dominicano

No hay comentarios:
Publicar un comentario