Las principales organizaciones patronales, de repente, de
sopetón, se han metido a ser voceras de causas sociales y de abanderadas de la
solución de los problemas populares.
Puede haber buenas intenciones, pero también mucha
hipocresía y ganas y deseos de lavar la cara.
Por lo menos, es la imagen que quieren presentar, como si
quisieran presentar un nuevo rostro. En ocasiones, esos representantes
empresariales son los culpables de muchos de los grandes males que tiene el
país.
Hablan los empresarios de lo trascedental que es para el
país que el cuatro por ciento del Presupuesto Nacional sea destinado a la
educación.
De hecho, son estos empresarios la punta de lanza de ese
movimiento de color amarillo, y sus patrocinadores fundamentales. Mucha gente
de buen corazón se une a las demandas, pero detrás de los organizadores
resuella el empresariado.
Tanta bondad confunde.
El sector empresarial tiene paridad con el gobierno, en lo que se
refiere a la educación, por ser dueño de los colegios privados.
En ese rengón englobamos a los religiosos, que también
tienen colegios, pero por la forma en que cobran a los padres de los alumnos,
no son representantes de Dios en ese rol, sino comerciantes.
Los colegios explotan a los estudiantes, cobran lo que
les viene en gana, cambian los libros de texto todos los años, y nunca sus
dueños, que son compañeros del sector empresarial, han dado justificaciones o
tratado de mejorar la situación.
Por igual, los maestros que laboran en los colegios
reciben salarios deprimidos, por debajo de los educadores del sector público.
No tienen prestaciones, seguridad social y mucho menos planes de pensión.
Si a los empresarios tanto les duele el cuatro por ciento
para la educación, podrían ir mejorando las condiciones en los colegos
privados, que de hecho no van a ser tocados por el reajuste presupuestal.
El cuatro por ciento, aunque lo digan los empresarios, no
va a solucionar el problema de la educación nacional, y esos fondos extras,
únicamente servirán para ir a la despensa de los grandes inversionistas.
¿Cuándo ha protestado un empresario por qué se invierten
mil millones de pesos en las Pruebas Nacionales?. ¿Cuándo un empresario ha
protestado porque se cambian los libros de texto todos los años, y el gasto
supera los 700 millones de pesos?.
¿Por què se aferran los empresarios al desayuno escolar?.
No lo se, pero la inversión diaria de 16 millones de pesos puede ser la
respuesta.
Hay que mejorar el sistema educativo nacional, con el
cuatro por ciento o sin el. Lo más importante es optimizar los recursos y establecer
control de todo el sistema de enseñanza.
Para el segmento empresarial únicamente existe la
educación pública, la gratuita que ofrece el Estado, pero se olvida de que son
dueños de la mitad del sistema, con los colegios privados.
Hay que tener más sinceridad y respeto al pueblo. Un
segmento del empresariado con el cuatro por ciento lo único que busca es su
ración del pastel.


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