Las sanciones y el rechazo a las violaciones de los
derechos humanos de una persona no deben tener bandería política, ni posiciones
sociales.
Empero, la primera violación a los derechos humanos es
cuando el análisis está tendenciado, o se le impregna un contenido racista, o
de poder económico.
El derecho a la vida debe ser intocable. Por desgracia,
en el mundo es circunstancial que una persona preserve su derecho a la vida. Así
lo demuestran los hechos que a diario suceden
en cualquier parte del mundo
En Brasil, en época paralela a los gobiernos militares,
surgieron los policías que aplicaban justicia fuera de la ley.
Estos escuadrones de la muerte comenzaron persiguiendo a
delincuentes, y terminaron ajusticiando a políticos. Para el que maneja el
concepto de persecución y ajusticiamiento, no hay diferencias entre atracador y
hombre que combate en base a sus ideas.
Los escuadrones de la muerte, partiendo de Brasil, se extendieron por todo el continente, siendo
una de las mayores afrentas de una sociedad moderna. Todavía hoy padecemos esa
herencia de los llamados Gorilas, o sea gobiernos militares.
Las leyes, los tribunales, está para aplicar justicia, y
nadie los puede subsistituir. La policía tiene un rol asignado a ser auxiliar
de la justicia.
Donde la policía es juez y verdugo, se vulneran las
libertades públicas, el estado de derecho y las leyes de convivencia humana.
Ahora bien, en el terremoto de discordia social y
violencia también hay víctimas en la sociedad civil y en las propias
instituciones encargadas de velar por el orden público.
En muy pocas ocasiones nos acordamos al hacer recuentos
de la violencia, de los desconocidos y hombres de familia que fueron asesinados
por los delincuentes. Hay policías asesinados y bandidos ultimados.
Ammnistía Internacional es una institución de conocido prestigio mundial, y sus evaluaciones sobre los derechos
humanos merecen respeto.
Pero en muchas ocasiones sus considerandos están de un
solo lado. Al hacer balance no puede haber un tratamiento discriminatorio. En
todo hecho hay víctimas y verdugos.
Creemos que en la Policía hay muchos sicópatas que gozan
matando, pero también hay agentes serios que cayeron en el cumplimiento de su deber,
y no tienen a nadie que se lo reconozca.
La policía tiene que estar atada a la ley, actuar como
auxiliar de la justicia, comprender que su papel es apresar vivo al acusado de
la comisión de un crimen, para que sea juzgado en forma pública y contradictoria.
Pero no se le puede colocar una camisa de fuerza, para
que se deje matar tirando flores al delincuente que le enfrenta bien armado, y que ya tiene víctimas cíviles.
Todo hombre es inocente, debe saberlo la Policía, hasta
que se le encuentre culpable en un juicio final, luego de todas sus
apelaciones.
Defiendo el derecho a la vida, es sacrosanto, pero creo
en el puño de hierro para los que son sorprendidos in-situ en la comisiòn de
delitos.

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