Los peloteros
dominicanos, saliendo de la marginalidad social, son radicalmente indiferentes a
la suerte económica de los barrios pobres y la zona rural.
Con los pies decalzos
y gracias al talento para lanzar una pelota, o esgrimir un bate de madera, un
puñado de peloteros logró salir del sucio barro de la miseria, para entrar a los
millones de las Grandes Ligas.
Saludamos el esfuerzo
individual y dedicación de esos peloteros que de pasa hambre, se
han enquistado en la danza de los millones.
Pero condenamos la
indiferencia social, de los que hoy tienen para dar, y voltean la cara ante los
cuadros espantosos del hambre y la falta de asistencia médica.
En el pelotero se
siente más la indiferencia humana ante el hambre, el analfabetismo y los caminos
cerrados, porque es un hombre que salió de las entrañas dela
desesperanza.
Logró dar el salto
económico, pero allí, en áreas pestilentes y hambreadas, están sus vecinos, sus
antiguos compañeros de juego, allí están sus principales fanáticos.
Por esa condición
humana, aquí se presentan las dos caras de la moneda de las desigualdades
sociales.
Los moradores del
barrio marginado o la zona rural, ven con orgullo cuando un pelotero de su zona
escala en las Grandes Ligas, y hacen fiesta cada vez que poncha uno o da un
hit.
Pero en la gran
carpa, el beisbolista no quiere que le recuerden su origen humilde, y si retorna
al pais en las vacaciones, es para enrrostrar sus riquezas.
Reconozco que el
trabajo de ser un pelotero estrella es extenuante, además de que triunfa uno de
cada mil, por lo que en las academias todos los años botan a los que no tienen
condiciones para los entrenamientos.
Pero cuando usted
sale de la miseria, no se justifica la indiferencia social, el abandono, y el
olvidarse de sus origines.
Cuando termina la
temporada regular de las Grandes Ligas, y cientos de dominicanos van a ver los
juegos de postemporada donde hay muchos nacionales super estrellas, el momento
es propicio para la reflexión.
Todavía es tiempo de
que esos millonarios del músculo tengan dentro de su conciencia el deseo de
ayudar a su país, de traer algo a los que más lo necesitan.
Pero se da el caso,
de que esos peloteros millonarios, antes de retornar mandan a sus asistentes a
gestionar exoneraciones y que se les den facilidades especiales, para cuando
vengan de vacaciones.
Quiero destacar el
gesto de un pelotero del Ingenio Quisqueya, super estrella de las Grandes Ligas,
que con su dinero esta reparando la carretera de su pueblo.
Ojala y todos sus
compañeros procedan a imitarlo. La indiferencia es inaceptable, cuando se
malgastan millones de dólares.
Polvo eres y al polvo
volverás, dice la máxima cristiana. Disfruta ayudando a los desamparados.
